lunes, 23 de abril de 2012

EL ARBOL DE MANZANAS

En cierta ocasión, un joven observaba a un hombre que tenía más de ochenta años que estaba sembrando un huerto de manzanas.
El anciano amorosa y cuidadosamente preparó el terreno, plantó los diminutos vástagos y les echó agua. Después de estar mirándolo por un rato, el joven dijo: «Usted no espera que va a comer manzanas de esos árboles, ¿verdad?»
«No --replicó el anciano--, pero alguien lo hará».

Tus acciones ayudarán a esos que te seguirán, miraran tu ejemplo y seran como tu en un futuro.
Asimismo, tú y yo también podemos beneficiar a las generaciones futuras. Cuando sirves a las personas o influyes en ellas de manera positiva, y las animas a olvidar las heridas del pasado y a perdonar y sanar sus corazones quedando libres de las cadenas del rencor
creas una cadena de impacto que sobrepasará tu vida.
No eres un eslabón perdido.
No eres una isla...eres un continente.
Hay alguien detrás de ti y será la prolongación de tu vida, para bien o para mal. Entonces siembra ahora manzanas para él o ella tengan la bendición de comerlas y mientras lo hacen te recordarán y sin duda hablarán muy bien de ti.

Por ellos has solo cosas buenas no te canses de hacer el bien, pues a la larga todo lo que sembramos eso cosecharemos asi que empieza sembrando: amor, misericordia, bondad, fidelidad, compañia, sinceridad, gozo, paz, alegria, paciencia para que cuando llegue la hora de cosechar lo hagas con alegria de corazon y no sufriendo sabiendo que en lugar de sembrar cosas malas como odio, rencor, amargura, envidia, discordia, venganza cosas que te hacen una mala persona que terminara su vida sin dejar huellas buenas sino que quedara en la historia como una persona sin proposito y sin nada bueno de recordar de ella.






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